"2º PREMIO A LA INNOVACIÓN NÁUTICA 2017"

Blas de Lezo. La leyenda del medio hombre.

En 1741, "la armada invencible" británica se lanzó a la conquista Cartagena de Indias, pero la acción culminó en una humillante retirada.

El Almirante Vernon fue el elegido para ponerse al frente de dicha invasión para ello se formó una descomunal armada formada por mas de 200 navíos, 130 de ellos de transporte y 74 de guerra. Estos últimos llevaban unos 2000 cañones y 27.000 infantes de asalto.

La defensa de Cartagena de Indias disponía únicamente de seis navíos y de unos 3.000 hombres, la defensa estaba dirigida por el virrey, Sebastián de Eslava, y el comandante Blas de Lezo llamado el medio hombre ya que era tuerto, manco y cojo; dos militares de personalidades opuestas y que desde el primer momento se enemistaron y pugnaron por el mando. 

El 13 de marzo de 1741 aparecieron en el horizonte los primeros barcos británicos. El objetivo de la armada inglesa era penetrar en la bahía de Cartagena y poner sitio a la ciudad.

La bahía tenía dos accesos: el de Bocagrande, cerrado con cadenas por los españoles, y el de Bocachica, guardado por dos poderosos fuertes, los de San José y San Luis. La armada de Vernon se dirigió a este segundo paso, pero el buque que iba en cabeza, fue cañoneado desde los fuertes y desde cuatro navíos españoles y quedó inmovilizado, bloqueando el acceso al resto de naves. Tras remolcarlo, los británicos desembarcaron en el islote de Tierra Bamba, donde masacraron a los defensores de las baterías.

La resistencia española se concentró en el fuerte de San Luis, adonde se trasladaron el virrey Eslava y Blas de Lezo. Durante la refriega, de los trece navíos británicos que entraron por Bocachica once fueron destruidos por los cañones de San Luis. Tras fieros combates, Eslava, Lezo y los soldados supervivientes escaparon de noche a Cartagena, a bordo de unas lanchas.

De este modo, tres semanas después de su llegada a Cartagena, Vernon logró su objetivo de entrar en la bahía e iniciar el asedio de la ciudad. Lezo hizo hundir los navíos de su flota para cegar la entrada a Cartagena.

En pocos días, las defensas exteriores hispanas quedaron destruidas. Tan segura le parecía la victoria a Vernon que envió una misiva a Jorge II en la que afirmaba que para cuando recibiera la carta ya habría tomado la plaza, lo que desató el delirio en Londres que inicio el acuñamiento de la moneda comemorativa de dicha victoria.

Vernon lanzó el asalto general. Unos supuestos desertores españoles les habían confiado el mal estado de la fortaleza y el desánimo que reinaba entre los defensores. Siguiendo el consejo, los británicos marcharon al castillo con sólo un fusil por cada cinco hombres y sin explosivos, creyendo que la conquista del fuerte sería tarea fácil. Pero habían caído en una trampa.

Las escalas de los soldados resultaron demasiado cortas, a causa del foso que los españoles habían excavado frente a las murallas, y al acercarse a ellas las columnas se vieron sorprendidas por el fuego del castillo. 

 

Una retirada humillante

Finalmente, el almirante dio su brazo a torcer y el 8 de mayo los navíos británicos empezaron a abandonar la bahía de Cartagena. Fue uno de los reveses más serios de la historia de la marina británica; los contemporáneos calcularon que hubo 10.000 bajas en el bando británico, por 600 entre los defensores.

Uno de los españoles que cayó fue Lezo; murió cuatro meses después de liberada Cartagena sin recibir honores de guerra y tras formarle consejo de guerra por sus desavenencias con Eslava.  Murió a causa de una herida de guerra,solo y despojado de honores. Probablemente dicha hazaña sea comparable a la de Horacio Nelson en la batalla de Trafalgar; tanto militarmente como históricamente...Aquí sin embargo se suele olvidar y desdeñar a los grandes personajes.


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